Anotació

Romàntic

Imatge

L’actriu i cantant Jane Birkin.

 

«—D’acord; però, segons el meu parer, el que la gent critica com a romàntic és més prop de la veritat del que se suposa generalment; perquè, si bé les generoses idees de la jovenesa es veuen sovint enfosquides per les sòrdides perspectives que ofereix la vida, això a penes prova que siguin falses.»

 

«‘Very right: but in my judgment, what the world stigmatises as romantic, is often more nearly allied to the truth than is commonly supposed; for, if the generous ideas of youth are too often over-clouded by the sordid views of after-life, that scarcely proves them to be false.’»

 

Anne Brontë (1820-1849), La llogatera de Wildfell Hall [The Tenant of Wildfell Hall, 1848]. Traducció de Joan Antoni Cerrato. Pollença: El Gall Editor, 2013, cap. XXXII, p. 375.

 

Anuncis

All the lonely people

Tony Frank, Jane Birkin.
Eleanor Rigby 

Ah, look at all the lonely people
Ah, look at all the lonely people

Eleanor Rigby picks up the rice in the church where a wedding has been
Lives in a dream
Waits at the window, wearing the face that she keeps in a jar by the door
Who is it for?

All the lonely people
Where do they all come from?
All the lonely people
Where do they all belong?

Father McKenzie writing the words of a sermon that no one will hear
No one comes near
Look at him working, darning his socks in the night when there’s nobody there
What does he care?

All the lonely people
Where do they all come from?
All the lonely people
Where do they all belong?

Ah, look at all the lonely people
Ah, look at all the lonely people

Eleanor Rigby died in the church and was buried along with her name
Nobody came
Father McKenzie wiping the dirt from his hands as he walks from the grave
No one was saved

All the lonely people (Ah, look at all the lonely people)
Where do they all come from?
All the lonely people (Ah, look at all the lonely people)
Where do they all belong?


The Beatles (John Lennon/Paul  McCartney), «Eleanor Rigby», Revolver (1966).


Penèlope (2)

Jane Birkin.


Penélope
Penélope,
con su bolso de piel marrón
y sus zapatos de tacón
y su vestido de domingo.
Penélope
se sienta en un banco en el andén
y espera que llegue el primer tren
meneando el abanico.

Dicen en el pueblo
que un caminante paró
su reloj
una tarde de primavera.
«Adiós amor mío
no me llores, volveré
antes que
de los sauces caigan las hojas.
Piensa en mí
volveré a por ti…»

Pobre infeliz
se paró tu reloj infantil
una tarde plomiza de abril
cuando se fue tu amante.
Se marchitó
en tu huerto hasta la última flor.
No hay un sauce en la calle Mayor
para Penélope.

Penélope,
tristes a fuerza de esperar,
sus ojos, parecen brillar
si un tren silba a lo lejos.
Penélope
uno tras otro los ve pasar,
mira sus caras, les oye hablar,
para ella son muñecos.

Dicen en el pueblo
que el caminante volvió.
La encontró
en su banco de pino verde.
La llamó: «Penélope
mi amante fiel, mi paz,
deja ya
de tejer sueños en tu mente,
mírame,
soy tu amor, regresé».

Le sonrió
con los ojos llenitos de ayer,
no era así su cara ni su piel.
«Tú no eres quien yo espero».
Y se quedó
con el bolso de piel marrón
y sus zapatitos de tacón
sentada en la estación.

Joan Manuel Serrat (lletra)/Augusto Algueró (música), Penélope (1969).